INFORMATIVO 27 Y

viernes, 24 de agosto de 2012

Las armas químicas como último argumento





© Collage: La Voz de Rusia

Expertos rusos opinan que la amenaza de Siria de emplear armas químicas no debe interpretarse al pie de la letra.


Ha sido Barack Obama quien sacó a relucir este tema, al advertir que Damasco afrontará serias consecuencias no solo en caso de que utilice sus armas químicas, sino también en caso de detectarse su “amenazante desplazamiento”.

Fue en julio pasado cuando Damasco hizo la sonada declaración sobre el eventual empleo de sus armas químicas. Pero el portavoz de la cancillería de Siria hizo una reserva: estas armas se emplearían única y exclusivamente en caso de una intervención armada y bajo ninguna circunstancia contra la población civil.

El empleo de armas químicas es poco probable, opina el director de la revista Nacionalnaya Oborona (Defensa Nacional), Ígor Korotchenko:

—El mensaje de Siria está dirigido exclusivamente a otros países que pueden utilizar los acontecimientos internos como pretexto para una intervención armada. En cuanto al empleo de las armas químicas contra sus propios ciudadanos, Damasco se da cuenta de que semejantes acciones son inadmisibles.



El régimen de Asad se halla en una situación crítica, por eso recurre a bulos. De otro lado, el destinatario de la advertencia hecha por Obama, evidentemente, no era Assad, recalca el colaborador del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales, Ígor Jojlov:

—Obama está en plena carrera electoral, su objetivo fundamental es lograr la reelección. En buena medida, sus declaraciones agresivas están destinadas no tanto a la opinión pública internacional o a Damasco, sino para los electores de a pie, entusiasmados con la rigidez del rival de Obama, Mitt Romney.

Según apreciaciones del servicio de inteligencia de EEUU, en Siria, las armas químicas y biológicas se guardan en seis depósitos. En las inmediaciones de tres de ellos se libran cruentos combates. Los agentes tóxicos como el gas sarín, VX, gas mostaza y bacilos de carbunco se guardan en recipientes bajo tierra. Teóricamente, no se puede descartar que grupos extremistas u opositores se apoderen de estas sustancias peligrosas. Entonces, ellas podrían aparecer en cualquier parte del globo: el norte del Cáucaso, Europa o EEUU, continúa Ígor Jojlov:

—Hemos de darnos cuenta de que Damasco no controla la situación ni siquiera en aquellas zonas que formalmente están bajo su control. De ahí que no puedan descartarse cualesquiera desplazamientos no autorizados de armamentos de todo tipo, tanto convencional, como de destrucción masiva.

Pero, según sostiene Ígor Korotchenko, las autoridades sirias son capaces de impedirlo:

—Es un guión mítico, inventado por el propio EEUU para justificar la intervención armada. Creo que todas las armas químicas están bajo el control del Gobierno de Siria que no permitirá desplazamientos incontrolados de este tipo de armamento.

En medio de la escalada del conflicto sirio, algunos medios occidentales afirman que Rusia, socio de Damasco desde hace tiempo, le había suministrado al país árabe no solo armas convencionales, sino también químicas. Moscú lo rechaza de plano. El coronel Vladímir Mandich, jefe adjunto de la Dirección federal para el almacenamiento y destrucción de las armas químicas, comenta lo siguiente:

—En Siria no hay armas químicas de fabricación rusa por la sencilla razón de que Rusia no las suministró a otros países. Desde luego, ello vuelve a plantear en toda su talla el problema del control internacional sobre el almacenamiento de las armas químicas. Su eventual empleo acarrearía consecuencias catastróficas tanto para las partes involucradas en el conflicto, como para la población civil y el medio ambiente.

Mientras tanto, Turquía e Israel realizan maniobras ejercitándose en repeler un eventual ataque químico. Asimismo cunden tensiones en las relaciones entre Damasco y Ankara. Al enterarse de que Turquía les suministró a los rebeldes sirios misiles portátiles estadounidenses Stinger, las autoridades de Damasco han advertido que entregarían misiles análogos a los insurgentes kurdos en caso de llegar otro lote de los Stinger. Ankara da a conocer que esto desembocaría en una guerra.

Según cálculos de expertos occidentales, en caso de que Assad de una u otra manera se vea obligada a abandonar su cargo, en el peor de los casos habría que introducir en Siria hasta sesenta mil militares para custodiar los arsenales.

En esta situación, mucho dependerá de la cordura de las partes involucradas, sobre todo, del grado de disposición de Damasco a recurrir a las armas químicas en tanto último argumento. En su tiempo, Siria puso su firma al pie de la Convención de la ONU prohibitoria de las armas biológicas. Pero junto con Angola, Corea del Norte, Somalia y Egipto no se adhirió al documento similar que prohíbe las armas químicas. Así que formalmente, tiene plena libertad de acción.

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